sábado, 22 de septiembre de 2007

EL DERECHO A LA SALUD

Lic. Enf. Lida del Carmen Silva Mego
Lic. Enf. Verónica Chávez Rosero
Obst. Juana Quiñonez Cruz
I.- INTRIDUCCIÓN

Entre los derechos de la persona se encuentra el derecho a la protección a la salud, que se ha recogido en los instrumentos internacionales, así como también en nuestra Constitución Política vigente de 1993.

En efecto, en el artículo 25 la Declaración Universal de los Derechos Humanos se prescribe que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.

Asimismo, en el artículo 7 de la Constitución Política de 1993 se ha prescrito que ”Todos tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar y la de la comunidad, así como el deber de contribuir a su promoción y defensa. La persona incapacitada para velar por sí misma a causa de una deficiencia física o mental tiene derecho al respeto de su dignidad y a un régimen legal de protección, atención, readaptación y seguridad”.

En el presente artículo realizamos algunos comentarios respecto a la situación de la salud de nuestro país, concluyendo que el Estado debe tener una labor más activa para la efectiva vigencia de este derecho fundamental.

II.- EL DERECHO A LA PROTECCIÓN A LA SALUD


Según Paul Hunt (2003), el derecho a la salud incluye tres consideraciones: el derecho a la salud entendida no sólo como dar “atención oportuna y adecuada” sino también como la “posibilidad de disfrutar de los establecimientos, bienes y servicios necesarios para lograr el más alto nivel posible de salud”, como también “los establecimientos, bienes y servicios de salud, deben estar disponibles y ser accesibles, aceptables y de buena calidad”. (1)

Por su parte el profesor Bernales Ballesteros (1999) al comentar el artículo 7 de la Constitución Política peruana de 1993, refiere que “El artículo dice, correctamente, que cada persona tiene derecho a la protección a la salud y no a la salud, porque ésta es un hecho que existe o no, es decir, se tiene buena salud o no. En cualquiera de los dos casos, sin embargo, sí se tiene derecho a su protección” (2)

Consideramos, sin embargo, que a pesar de la positivización del derecho a la protección a la salud en documentos internacionales y en el texto constitucional de 1993, en nuestra realidad este derecho es vulnerado, en varias circunstancias.

En nuestro país observamos la existencia de enormes brechas de desigualdad en las atenciones de salud. Así, por ejemplo, podemos apreciar que en las zonas rurales no existen profesionales de salud que atiendan la demanda de los pobladores, y sólo se tiene acceso a los servicios que tan esmeradamente prestan los técnicos en salud, que a pesar del esfuerzo loable que realizan, no es una garantía de una efectiva y adecuada atención.

Podemos hablar, entonces de una inequidad en la prestación de los servicios de salud, entre las zonas urbanas y rurales.

Por otro lado, como lo señala Bernales Ballesteros (1999) “la salud no sólo engendra el derecho a su protección, sino también el deber de promocionarla y defenderla, se entiende, en todos los planos: individual, familiar y social (...) La persona, la familia o la comunidad no pueden sino estar comprometidos con promocionarla y defenderla. También quiere decir esto que el Estado podrá imponer sanciones a quienes incumplan este deber” (3)

Consideramos que, en realidad, no existe una adecuada y efectiva labor de difusión del derecho a la protección a la salud, pues, por ejemplo, muchas personas conciben que a los servicios de salud prestados por las entidades públicas como un favor, mas no como un derecho fundamental de la persona.

Además, durante el desarrollo de nuestras actividades constatamos la existencia de trato desigual y discriminatorio por algunos profesionales de salud, que tratan mal a los usuarios, sobre todo si son de condición humilde o de zonas rurales.

Por otro lado, constatamos que muchos de los centros públicos de salud están inadecuadamente implementados, en lo referente a medicinas, instrumental técnico y a veces con profesionales no capacitados. Así, por ejemplo, asistimos en la actualidad a continuos y reiterados contagios con el VIH, al haberse utilizado bancos de las instituciones públicas con sangre contaminada, lo que devela en su real dimensión la situación crítica de las instituciones sanitarias en nuestro país.


III.-CONCLUSIONES:

El derecho a la protección a la salud es un derecho fundamental de la persona que se lo ha recogido en instrumentos internacionales y también en nuestro texto constitucional vigente.

Sin embargo, a pesar de la regulación del derecho a la protección a la salud en los textos internacionales y en nuestra Constitución Política, constatamos que este derecho es vulnerado en varias circunstancias. Así, podemos mencionar la inadecuada difusión de la prestación de los servicios de salud; postergación de implementación de los centros públicos de salud de las zonas rurales, en cuanto a infraestructura, personal, medicinas; trato discriminatorio de los profesionales de salud a población humilde y de zonas rurales, contagio con enfermedad infecciosas graves (VIH) con sangre contaminada en las instituciones públicas de salud..

Es necesario que el Estado realice una labor más activa y prioritaria para la real vigencia del derecho a la protección a la salud, buscando que la atención en las instituciones públicas sea disponible, aceptable y de calidad.


IV REFERENCIAS:

1. Ricardo Corcuera, Catalina Hidalgo, Alicia Quintana. “Exigibilidad del derecho a la salud” CIES - Observatorio del Derecho a la salud, CARE-Perú y Defensoría del Pueblo. Primera edición. Lima - Perú. 2006.http://cies.org.pe/es/node/416

2. Enrique Bernales.”La Constitución Política de 1993, Análisis Comparado” Editora RAO. Quinta edición. Julio de 1999.

3. Enrique Bernales. ”La Constitución Política de 1993, Análisis Comparado” Editora RAO. Quinta edición. Julio de 1999.

viernes, 14 de septiembre de 2007

LA MUNICIPALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD Y EDUCACIÓN

Por: Lic. en Enf. Carmen Silva Mego, Obst. Juana Quiñones Cruz y Lic. en Enf. Verónica Chávez Rosero.
Septiembre del 2007, Cajamarca - Perú.

I. INTRODUCCIÓN:

El Presidente García, en su discurso del 28 de julio del 2006, anunció su intención de municipalizar los servicios de salud y educación, la misma que empieza a concretizarse con la implementación de un Plan Piloto de Municipalización de la Educación que se iniciará en el año 2007.

En diferentes países de América Latina se han implementado ya similares propuestas, con resultados positivos en algunos, y negativos, en otros.

En este artículo se esbozan algunas ideas respecto a las propuestas de municipalización de los servicios de salud y educación del Perú, enunciándose los aspectos positivos y negativos que pueden generarse como consecuencia de su implementación.

II. MUNICIPALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD Y EDUCACIÓN

El Estado peruano se ha caracterizado por su histórico centralismo agobiante. En Lima se concentran los poderes, instituciones, y esta ciudad es el centro de las actividades económicas, sociales, culturales, políticas y administrativas.

Este centralismo trae consigo innumerables males, tales como: olvido de las necesidades prioritarias de las ciudades del interior del país, bajo nivel de la calidad de vida de un amplio sector de la población peruana, desarrollo desigual y no equitativo de las distintas regiones, con relaciones comerciales y mercantiles asimétricas; concentración de la población en determinadas áreas geográficas, con mayores índices de contaminación ambiental y aprovechamiento irracional de los recursos, sobredimensión del poder, entre otros.

Estos males no han sido sólo característicos del Perú, sino que se presentan en diversos países de América Latina. Ante ello, en diversas épocas surgieron propuestas diversas de descentralización.

En el Perú, la descentralización empezó en 1989 con la creación de las regiones, pero en 1992, con el golpe de Estado de Alberto Fujimori, dicho proceso no avanzó, por el contrario, nuevamente se centralizaron las responsabilidades ya delegadas a fines de la década de los 80.

En el año 2000 nuevamente se empieza a impulsar la descentralización con el gobierno de transición de Valentín Paniagua y a partir del año 2002 se promulgan diversas Leyes como la Ley de Bases de descentralización, cumpliéndose este proceso de manera parcial, sobre todo con la transferencia de los programas sociales hacia las municipalidades.

En este contexto, como una forma de descentralización se pretende municipalizar a los servicios de educación y salud. Por municipalización de estos servicios debe entenderse al proceso de transferencia del gobierno central a los gobiernos locales de competencias y funciones, a fin de que estos puedan gestionar, administrar y dirigir los servicios de salud y educación, en sus respectivos ámbitos de circunscripción territorial.

Este proceso es de trascendental importancia en el país, ya que la educación y la salud son dos de los pilares fundamentales para lograr el desarrollo y garantizar el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la Nación.

Así, se ha desarrollado un Plan Piloto de municipalización del servicio de educación, el mismo que se desarrollará durante el año 2007, en distritos previamente escogidos, entre ellos, Baños del Inca y La Encañada, en Cajamarca. No existe aún un Plan Piloto para la municipalización de la Salud.

Entre los principales puntos que se establecen en este Plan Piloto para la municipalización del servicio de educación se destacan los siguientes: La unidad mínima de planificación del desarrollo educativo es el Gobierno Local Distrital; el Gobierno local será participe directamente en la gestión de las instituciones educativas tomando las principales decisiones en el ámbito pedagógico, institucional y administrativo para mejorar la calidad del servicio educativo; la sociedad participará directamente en la gestión por medio de los Consejos Educativos Institucionales, tomando igualmente las principales decisiones en el ámbito pedagógico, institucional y administrativo para mejorar la calidad del servicio educativo.

El economista Manuel Iguiñiz señala como fortalezas de la municipalización de la educación a las siguientes: Existencia de capacidad institucional instalada en algunas municipalidades, experiencia acumulada en la gestión de programas sociales, experiencia de procesos participativos en municipalidades, desarrollo de iniciativas educativas ante ausencia de Estado, desarrollo de proyectos de apoyo a la atención integral de la primera infancia.

Como debilidades de la municipalización, el referido economista señala a las siguientes: tradición “obrista” de las Municipalidades, tensión entre el liderazgo autónomo y la sobredemanda del Estado nacional, heterogeneidad de capacidades institucionales, problemas de capacidad de gasto, demanda insatisfecha de los pobladores.

Consideramos que la municipalización de los servicios de salud y educación, debidamente implementados, puede traer consigo resultados positivos, pues en materia educativa permitiría adaptar el currículo a la demanda de cada localidad, permitiendo que los contenidos educativos sean elaborados sobre la base de la realidad étnica y cultural de cada uno de los distritos del país. En materia de salud permitiría priorizar atención en enfermedades más frecuentes en cada distrito, así como también que los servicios de salud lleguen a zonas más alejadas del país.

La posibilidad de que las decisiones sean tomadas por gente que conoce la realidad local y la promoción de la participación democrática de la población en la toma de decisiones, son también aspectos positivos de la municipalización de los servicios de educación y salud.

Entre algunos de los aspectos negativos se pueden mencionar a los siguientes. En materia de educación la propuesta sólo plantea la municipalización en el nivel primario. Consideramos que no se debe dejar de lado el nivel secundario e inicial, pues existen Instituciones Educativas que tienen los tres niveles y necesitan una gestión articulada de los tres. Por otro lado, no todos los municipios van a tener la capacidad técnica para manejar estos servicios; todos los municipios no tienen recursos y equipos humanos idóneos; se corre el riesgo de la politización en la toma de decisiones, sobre todo en lo referente a selección de personal; ausencia de equipos técnicos calificados para la adecuada gestión y dirección de estos servicios; inexperiencia de las autoridades de los gobiernos locales en el manejo de estos sectores, pues, sería la primera vez que los tienen a su cargo; falta de concienciación de la comunidad en el papel que deben cumplir en la gestión de estos servicios; desigualdad de criterios en la aplicación de políticas en cada distrito, en asuntos que requieren uniformidad de tratamiento; insuficiencia de recursos económicos para el manejo de estos sectores; falta de un esquema normativo preciso respecto a las nuevas competencias municipales; falta de capacitación de las autoridades locales para asumir estas nuevas funciones.

Por ello, para evitar que estos aspectos puedan determinar el fracaso de la propuesta de municipalización de los servicios de educación y salud, se deberían implementar acciones urgentes que permitan la viabilidad de la propuesta.

III.- REFLEXIÓN FINAL

El Estado peruano ha padecido de una mal endémico: la centralización. Esta ha causado mucho daño a la población del interior del país, Por ello, toda propuesta de descentralización entendida como delegación de competencias y de funciones a Gobiernos Regionales y Locales debe ser bienvenida, pues permitirá que en cada región del país se adopten decisiones de acuerdo a su propia realidad.
Sin embargo, este proceso debe realizarse con mucha seriedad y responsabilidad, a fin de que el paso que se dé signifique un beneficio para la población y no constituya tan sólo un afán político del Gobierno Central de desatenderse de los problemas de estos dos sectores fundamentales para el desarrollo integral de la nación, deviniendo a la postre en un fracaso más que se sume a la historia de nuestro país.

martes, 11 de septiembre de 2007

EL ALUMNO Y EL PROFESIONAL DE ENFERMERÍA EN LA ACTUALIDAD

Lic. Enf. Lida del Carmen Silva Mego.
Egresada de la Universidad Nacional de Cajamarca - Perú
Estudiante de la Maestría en Salud Pública en la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional de Cajamarca - Perú
Septiembre del 2007.

El Profesional de Enfermería, es un profesional competitivo en el cuidado de la salud que va de la mano con la ciencia y tecnología, con valores morales y principios éticos, cuyo principal objetivo es mejorar y elevar la calidad de vida del cliente, familia y comunidad.

En el Perú la formación de enfermeras profesionales data aproximadamente desde 1917, con la creación de las Escuelas de Enfermería, reconocidas por el Ministerio de Educación hasta el año 1984, posterior a esto se crea el Programa Complementario de Enfermería, dirigido a las egresadas de las Escuelas de Enfermería con el propósito de unificar en un solo nivel, con el universitario y fortalecer el desarrollo de los servicios de salud y de enfermería.

Breve análisis de la formación del profesional de enfermería en la actualidad.

La capacidad del personal de enfermería se ve aumentada a través del conocimiento teórico, ya que es más probable que los métodos tengan éxito si están desarrollados sistemáticamente, y sirve de referencia ante la duda.

El conocimiento científico proporciona, asimismo, autonomía profesional a través del punto de referencia que supone tanto para el ejercicio profesional como para la formación y las labores de investigación.

La competencia profesional involucra también, a la ética y se define como la capacidad para clarificar, comparar, justificar y proyectar las consecuencias de nuestras acciones, considerando que en las situaciones de cuidados casi nunca tenemos toda la información necesaria previamente.

Actualmente en muchas universidades, aparentemente no se da énfasis a la base científica en la cual debe estar basada toda acción de enfermería y esto lo podemos ver y evaluar en la práctica tanto del alumno como de la enfermera egresada, cuyos planes de atención carecen de la competitividad antes mencionada. Este bajo nivel académico no le permitirá incrementar sus conocimientos, destrezas y habilidades en la práctica en forma óptima; razón por la cual muchos profesionales de la salud y de otras áreas consideran a la enfermera como la asistente del médico, porque es la imagen que se proyecta.

Esto tiene que cambiar y el cambio debe hacerse desde la universidad, el alumno debe visualizar la profesión como una vocación, como un estilo de vida, ir hacía la autonomía como profesional. Por ejemplo, ¿Por que no tiene la enfermera consultorios donde brinde exclusivamente cuidados de enfermería con calidad?, no los tiene porque se han conformado con los conocimientos básicos, con ser las “asistentes de”, es más fácil recibir indicaciones que tomar decisiones o ejercer un liderazgo.

Una vez que el egresado de enfermería inicia su práctica profesional debe hacerse responsable de su propio crecimiento y status profesional, pero no lo hace porque la universidad no logró internalizar en él la mística de nuestra labor, una base científica sólida que le dé seguridad en este mundo competitivo.

Hoy en día el alumno en la universidad es quien determina sus horarios, a que clase va y a cual no, no lee más de lo que los docentes le dan por lo tanto no investiga.

Si en este momento hiciéramos una encuesta para evaluar el nivel de conocimientos a los alumnos del último año de carrera y a una enfermera en ejercicio profesional acerca de que modelo o teoría de enfermería aplicaría para atender a un paciente post-operado de un problema cardíaco, los resultados no serían satisfactorios.

Cuando se solicita un plan de cuidados de enfermería para el paciente con traumatismo encéfalo craneal grave, lo único que se registra es el control de funciones vitales cada dos horas, cumplir con el tratamiento médico y apoyo emocional y aún así no tiene conocimiento del fundamento científico del porque el control cada dos horas y la acción farmacológica de la medicación del paciente, esto ocurre porque no tiene el conocimiento del proceso fisiopatológico de la enfermedad o injuria.

Si preguntamos al alumno cuantos modelos de protocolos de atención viene desarrollando por ejemplo en salud comunitaria o en otra área, la respuesta no sería satisfactoria, por lo tanto no le preguntemos a este alumno cuando sea un profesional y esté laborando en un puesto de salud, cuántos protocolos de atención ha desarrollado en beneficio de su servicio y de la óptima atención de salud del paciente.

Esta realidad en enfermería redunda por ejemplo en los bajos sueldos ya que no nos visualizan como un profesional con las características antes mencionadas. La enfermera no solo debe destacar por sus conocimientos, habilidades y destrezas, si no también por su presencia personal, esta distinción se la da el uniforme, el cual debe ser impecable, debe reflejarse en él, nuestra dignidad y orgullo de lo que significa ser enfermera. El uniforme es de uso exclusivo para la atención clínica o comunitaria.

Finalmente, no puede dejar de mencionar y felicitar a las enfermeras que han destacado y continúan destacando en la carrera profesional, ya que enfermería es ciencia y como tal avanza día a día, por lo que debemos seguir trabajando y preparándonos por un mejor futuro profesional.