martes, 11 de septiembre de 2007

EL ALUMNO Y EL PROFESIONAL DE ENFERMERÍA EN LA ACTUALIDAD

Lic. Enf. Lida del Carmen Silva Mego.
Egresada de la Universidad Nacional de Cajamarca - Perú
Estudiante de la Maestría en Salud Pública en la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional de Cajamarca - Perú
Septiembre del 2007.

El Profesional de Enfermería, es un profesional competitivo en el cuidado de la salud que va de la mano con la ciencia y tecnología, con valores morales y principios éticos, cuyo principal objetivo es mejorar y elevar la calidad de vida del cliente, familia y comunidad.

En el Perú la formación de enfermeras profesionales data aproximadamente desde 1917, con la creación de las Escuelas de Enfermería, reconocidas por el Ministerio de Educación hasta el año 1984, posterior a esto se crea el Programa Complementario de Enfermería, dirigido a las egresadas de las Escuelas de Enfermería con el propósito de unificar en un solo nivel, con el universitario y fortalecer el desarrollo de los servicios de salud y de enfermería.

Breve análisis de la formación del profesional de enfermería en la actualidad.

La capacidad del personal de enfermería se ve aumentada a través del conocimiento teórico, ya que es más probable que los métodos tengan éxito si están desarrollados sistemáticamente, y sirve de referencia ante la duda.

El conocimiento científico proporciona, asimismo, autonomía profesional a través del punto de referencia que supone tanto para el ejercicio profesional como para la formación y las labores de investigación.

La competencia profesional involucra también, a la ética y se define como la capacidad para clarificar, comparar, justificar y proyectar las consecuencias de nuestras acciones, considerando que en las situaciones de cuidados casi nunca tenemos toda la información necesaria previamente.

Actualmente en muchas universidades, aparentemente no se da énfasis a la base científica en la cual debe estar basada toda acción de enfermería y esto lo podemos ver y evaluar en la práctica tanto del alumno como de la enfermera egresada, cuyos planes de atención carecen de la competitividad antes mencionada. Este bajo nivel académico no le permitirá incrementar sus conocimientos, destrezas y habilidades en la práctica en forma óptima; razón por la cual muchos profesionales de la salud y de otras áreas consideran a la enfermera como la asistente del médico, porque es la imagen que se proyecta.

Esto tiene que cambiar y el cambio debe hacerse desde la universidad, el alumno debe visualizar la profesión como una vocación, como un estilo de vida, ir hacía la autonomía como profesional. Por ejemplo, ¿Por que no tiene la enfermera consultorios donde brinde exclusivamente cuidados de enfermería con calidad?, no los tiene porque se han conformado con los conocimientos básicos, con ser las “asistentes de”, es más fácil recibir indicaciones que tomar decisiones o ejercer un liderazgo.

Una vez que el egresado de enfermería inicia su práctica profesional debe hacerse responsable de su propio crecimiento y status profesional, pero no lo hace porque la universidad no logró internalizar en él la mística de nuestra labor, una base científica sólida que le dé seguridad en este mundo competitivo.

Hoy en día el alumno en la universidad es quien determina sus horarios, a que clase va y a cual no, no lee más de lo que los docentes le dan por lo tanto no investiga.

Si en este momento hiciéramos una encuesta para evaluar el nivel de conocimientos a los alumnos del último año de carrera y a una enfermera en ejercicio profesional acerca de que modelo o teoría de enfermería aplicaría para atender a un paciente post-operado de un problema cardíaco, los resultados no serían satisfactorios.

Cuando se solicita un plan de cuidados de enfermería para el paciente con traumatismo encéfalo craneal grave, lo único que se registra es el control de funciones vitales cada dos horas, cumplir con el tratamiento médico y apoyo emocional y aún así no tiene conocimiento del fundamento científico del porque el control cada dos horas y la acción farmacológica de la medicación del paciente, esto ocurre porque no tiene el conocimiento del proceso fisiopatológico de la enfermedad o injuria.

Si preguntamos al alumno cuantos modelos de protocolos de atención viene desarrollando por ejemplo en salud comunitaria o en otra área, la respuesta no sería satisfactoria, por lo tanto no le preguntemos a este alumno cuando sea un profesional y esté laborando en un puesto de salud, cuántos protocolos de atención ha desarrollado en beneficio de su servicio y de la óptima atención de salud del paciente.

Esta realidad en enfermería redunda por ejemplo en los bajos sueldos ya que no nos visualizan como un profesional con las características antes mencionadas. La enfermera no solo debe destacar por sus conocimientos, habilidades y destrezas, si no también por su presencia personal, esta distinción se la da el uniforme, el cual debe ser impecable, debe reflejarse en él, nuestra dignidad y orgullo de lo que significa ser enfermera. El uniforme es de uso exclusivo para la atención clínica o comunitaria.

Finalmente, no puede dejar de mencionar y felicitar a las enfermeras que han destacado y continúan destacando en la carrera profesional, ya que enfermería es ciencia y como tal avanza día a día, por lo que debemos seguir trabajando y preparándonos por un mejor futuro profesional.

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